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Necesitar: La trampa del ego en las relaciones

     La necesidad es ego queriéndote convencer que debes buscar en lo externo lo que ya hay dentro de ti.

     El problema de las relaciones muchas veces cuando se establecen es que no hay espacio para la autobservación individual, en este sentido la persona no se observa y se escucha a sí misma porque pareciera más fácil dejarse llevar por la trampa del ego y todas esas emociones producidas por la liberación de sustancias como la dopamina, la serotonina, que no son malas, sino que como no están siendo observadas y canalizadas por el verdadero ser, pues están en manos de la mente, del ego haciéndote creer que te sientes bien porque estás con esa otra persona. Cuando en realidad no es la otra persona la que te las está produciendo, sino tú, por el deseo de establecer un lazo con el otro.

     Si fuéramos tan solo consientes de que estamos en la capacidad de no depender de otra persona para sentirnos completos, no buscaríamos al otro desde la necesidad de llenar un vacío ya sea sexual o emocionalmente.

     El ego nos hace creer que no tenemos el control de esas emociones, pero basta con que lo observemos para darnos cuenta. 

     De allí que prácticas como la meditación, el estar presente permitan conectar con tu verdadero ser, porque cuando lo haces eres consiente del control que tienes sobre tu mente.

     Y es que incluso el vacío que muchos manifiestan sentir en lo sexual podría significar la intención del ego de seguir dominando a costa de pequeñas huellas que deja nuestro ser cuando está presente.

     Cuando nuestro verdadero ser está presente surgen los milagros, vemos la belleza, la contemplamos, conectamos con todo, nos sentimos uno con el otro.

     El ego no puede existir sin el ser, por eso permite que tengamos esos momentos que en realidad son propios del ser. 

     Y como el ego vive del ser recurre a qué busquemos prácticas que generen esas sensaciones que solo estando presentes podemos tener.

     Por lo que la necesidad sexual no es más que la misma trampa del ego de hacernos creer que la plenitud que se alcanza desde el sexo es consecuencia de la mente y no que es inerente a la presencia del ser.

     De esta manera si somos consientes de lo que nuestro ser puede hacer estando presente no buscaríamos llenar el "vacío" que ya está completo en nosotros.


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